Yo digo Alfredo Relaño

Gasol como ejemplo y como paradoja

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Misión cumplida. Gasol vuelve a casa después de seis meses tremendos en los que ha jugado 82 partidos (no ha fallado ni a uno solo) con unas estadísticas tremendas. Cruza el charco dejando allí notas lo bastante brillantes como para que le proclamen rookie del año. Así lo esperamos, lo deseamos y hasta si me apuran, lo pronosticamos. Lo que deja atrás es una gesta. En su primer año ha mostrado una adaptación soberbia a una de las competiciones deportivas más exigentes del calendario mundial. Un ejemplo para todos nuestros jóvenes deportistas.

Noticias relacionadas

Y una enseñanza. Resulta que aquí jugaba menos. En ese pedazo de ACB que tenemos resulta que le estaban cuidando para no quemarle mucho. Sus números hace un año en un torneo muy menor que la NBA eran inferiores en minutos, en participación con su equipo en el total del juego. Eso en un calendario más dilatado como el de aquí, que mete menos partidos en más tiempo. Un freno que la realidad ha demostrado absurdo, porque al ritmo frenético de la NBA ha sido capaz de mejorar, y mucho, sus porcentajes en puntos, rebotes, asistencias y tapones.

Otra paradoja: le eligieron con el número tres del draft anual antes de haber siquiera debutado en la Selección Nacional. A la luz de lo que ha ocurrido, estos hechos resultan ridículos y ponen de manifiesto los reflejos condicionados que tiene nuestro baloncesto, y no sólo él, sino también otros deportes. Entre ñoñería endémica y ganas de algunos de hacerse los duros y los importantes, grandes jugadores consumen absurdamente un tiempo porque alguien ha decidido cuidarles, protegerles, no quemarles. Y luego llega la NBA y resulta que el pollito era un titán.

Te recomendamos en Polideportivo