El Ciudad Real roza la gloria
Fantástica segunda mitad ante el Flensburg y tángana en el final

El Ciudad Real jugaba ayer con una misión y varios encargos: lograr un resultado esperanzador para viajar con opciones de ganar su primera continental en Alemania, y vengar al equipo manchego de hace tres años y al Ademar de la campaña anterior, ambos fulminados por el Flensburg en las finales de la Copa City y de la Recopa.
¡Y lo consiguió! Fue gracias a una segunda mitad de fábula, cuando el equipo liderado por Dujsebaev se quitó de encima los nervios que le mantuvieron agarrotado la primera media hora.
El Flensburg, que había dominado gracias sobre todo a su portero, Holpert, y a su central danés, Berge, en la segunda mitad se encontró sin recursos, desbordado en todos los sentidos. De sentirse ganador a verse arrollado sin remisión, con un punto de infortunio en algunos lanzamientos fáciles que acabaron contra los palos.
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De la mano de Dujsebaev (ayer hiperactivo) y Pérez Canca, el Ciudad Real fue encontrando a sus pivotes (Grebnev), a los lanzadores (Ortega y Romero), e incluso se lanzó a los contragolpes, aunque no emplease en exceso a Urdiales y a Hjermind.
Fue una reacción tan increíble que el Flensburg parecía anestesiado con cloroformo. Ese repaso tuvo un triste colofón en el mismo momento del pitido final (gol de Ortega), con una trifulca entre dos alemanes y Uríos, en la que intervinieron las dos plantillas (¿para separar? ¿para incordiar?) y en la que Vujovic perdió para siempre su camiseta amuleto. Quizá tampoco la eche en falta en la vuelta del día 28.
