La UEFA debería apartar a gente como Collina
Todavía estoy bajo el impacto de la imagen que publicamos en nuestra última página del viernes. Un acto publicitario, de Adidas, en el que el árbitro Collina, uno de los mejores y más célebres de Italia, se mostraba feliz y sonriente junto a Raúl y Zidane. Les reunía la marca de ropa que les paga por publicitar su producto. Nada que objetar a la actitud de los jugadores del Madrid, que hacían caja en su día libre, con la cara reventona de satisfacción por el deber cumplido tras eliminar al Bayern. Pero Collina comprometía la credibilidad del sistema. Por su codicia.
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Este árbitro es un importante internacional. Y bastante bueno, para lo que hay. Es posible que se le designe para arbitrar al Madrid contra el Barça o quizá después, en la final de la Champions, contra el Manchester. Entonces podrá saltar a relucir esta foto con su carga de evidencia de que la misma marca Adidas que le paga y le reúne con Raúl y Zidane viste y paga al Madrid, y no al Barça (Nike) o al Manchester (Umbro). ¿Es sensato que un árbitro se preste a estas escenas, a esos spots, que haga públicos esos lazos de compilcidad comercial con clubes y jugadores?
El último Mundial, en Francia, acabó provocando una guerra comercial Adidas-Nike. Francia-Brasil. Adidas, con sus spots duros y combativos. Nike con el alegre paso de los brasileños por un aeropuerto. Ganó Francia y Adidas sacó pecho en anuncios posteriores: "Un Mundial no se gana en los aeropuertos, sino en el campo". ¿Recuerdan? Esto está demasiado contaminado de este tipo de intereses como para que podamos permitirnos casos como el de Collina. Si la UEFA se tomara esto en serio apartaría a los árbitros a los que la codicia confunde hasta estos términos.
