Yo digo ENRIQUE OJEDA

Yo también metí la pata

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

No hay reportero que no haya tenido la tentación de marcarse una entrevista con John Williams caracterizándole en el burger de la esquina ante un Big Mac de ocho pisos, o con una pizza peperoni XXXL de un Ginos, o brindando con una pinta triple de cerveza en sus manos. Y eso le molesta, sí, porque no es cierto.

Yo también caí en esa trampa fácil demostrando un perfecto desconocimiento sobre un personaje que lucha, desde joven, contra su físico genético de hogaza. Pasó por la NBA con la dificultad que encierra el saber que no alcanza el estereotipo necesario y con unas cláusulas leoninas como para hacerle llorar cada día en la báscula del gimnasio.

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Por su aspecto de buen saque sufre más que todos controlando su dieta, y quizá por eso se enroló en Magic Johnson team, para demostrar allí que además de kilos y grasa tenía unas condiciones técnicas sobresalientes, capaz de driblar, pasar, tirar y dominar en el poste bajo.

Además, es inteligente, mejora a sus compañeros y le aprecian los delegados. Se cuida para dar cada noche lo mejor de sí y tiene la desgracia de sufrir por su aspecto. Por eso nunca le ha llamado un club grande, porque los scout quieren chicos atléticos y guapos aunque no sepan jugar.

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