Yo digo Alfredo Relaño

Aimar ha cogido su violín

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

En la semana del Madrid-Bayern, el Valencia se niega a ceder protagonismo. Mantiene el codo a codo y demuestra un vigor formidable en los primeros metros de esta recta final de la Liga. Ya hasta golea, que es lo que le faltaba. Golea porque su fútbol fluye ahora rápido y fácil gracias al aire que le da Aimar. He ahí un gran futbolista. Le ha costado tiempo imponerse, entre lesiones, dudas de los entrenadores y quizá también dudas propias. Pero ahora, por fin, el jugador ha cogido su violín y cada partido se convierte en una exhibición. Y el Valencia lo agradece.

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Lo contrario hubiera sido raro. Es demasiado bueno para no triunfar. Y demasiado argentino. Es difícil encontrar jugadores que salgan de aquel país y que no lleguen a adaptarse al fútbol de cualquier sol. Allí dominan todos los registros: desde el fútbol macho y violento de los defensas más patibularios que puedan encontrase hasta el fútbol con sonido de Stradivarius de gente tan virtuosa como Aimar. Antes o después, con este entrenador o con aquel, con este dibujo o con cualquier otro, todos (o casi) acaban imponiendo su conocimiento de este juego.

En el Valencia hay otro caso, Kily, que resiste el envite de Vicentín, una de las apariciones más felices del fútbol español. En el Barça tenemos a Saviola, del que hablaba ayer. Casi un niño, que llega a un equipo cuyo entrenador no le quiere, a una casa que es un lío permanente, que sólo ha podido jugar a ratos esta temporada y que a pesar de todo lleva marcados tantos goles como Raúl. En el Madrid está Solari, que tras pasar un auténtico calvario en el Atlético llega al Madrid por la puerta de atrás y ha sabido penar. Allí, en Argentina, saben de fútbol más que nadie.

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