Bronca de Luis y Futre a la plantilla
Pedirán a los veteranos que tiren del grupo. "Si no ganan al Murcia empezará la fiesta", dijo Gil. Quien no meta la pierna, irá al banquillo.

Ayer fue una jornada de llamadas telefónicas en el seno del Atlético. La goleada ha sentado muy mal y desde primera hora de la mañana hubo contacto entre Jesús Gil y su hijo Miguel Ángel. El presidente todavía estaba herido por el espectáculo y en la Cadena SER anunciaba una posible tormenta: "Como no ganen al Murcia empezará la fiesta". De todas formas al final escuchó los consejos que llegaban de Madrid, él se encontraba en Marbella, y la decisión es que tanto Futre como Luis sean los encargados de buscar la reacción de la plantilla.
El consejero delegado Gil Marín tienen intención de reunirse hoy con Luis y Futre para hablar de lo que está pasando. Ninguno encuentra explicación a lo que está sucediendo. El trabajo durante la semana es bueno, pero luego sobre el campo se olvidan de las cosas que se han planificado. Lo que sí tiene claro el Atlético es que estos partidos van a ser una reválida para la plantilla con vistas a la hora de decidir la lista de altas y bajas y que va a depender del comportamiento de los jugadores para saber su futuro.
De salida, tanto Luis, en el entrenamiento de esta mañana, como Futre van hablar con los jugadores y les van a poner las pilas. Hablarán con la máxima dureza y crudeza. Van a tener una buena bronca. Más que las derrotas lo que más irrita es el comportamiento que se exhibe sobre el campo. Se les va indicar de forma tajante que no van a pasar ni una, y aquel que no se muera en el campo y no luche como al principio de temporada, quedará fuera y si es necesario se va a recurrir a los chavales de la cantera. Incluso no se descarta que alguno puede entrenar con la primera plantilla a lo largo de la próxima semana.
El propio Luis espera que la gente en la que tiene más confianza como puede ser el Mono Burgos, Armando, Carreras, García Calvo o Aguilera sean los primeros en dar el paso adelante y tomar las medidas oportunas para que el vestuario explote y recupere el camino que han perdido en los últimos dos meses. En caso contrario se tendrá que tomar medidas drásticas, pero no se va a permitir caer en el ridículo que sería no subir a Primera. Más que aspectos técnicos, errores hay muchos, lo que se quiere conseguir es la unión y el bloque que les llevo a ser líderes de manera incuestionable. Puede que se vuelvan a reunir en una comida para seguir formando grupo. Hoy, el entrenador espera que sus hombres sean los que reconozcan que ya no pueden caer tan bajo y que es el momento de volver al camino de Primera para evitar disgustos inesperados.
Los pecados del vestuario
-Ausencia de un líder
La vieja guardia se está rajando y nadie tira del equipo ni dentro ni fuera del campo.
-Falta de carácter
No se mete la pierna como en la primera vuelta y se juega a un ritmo cansino y previsible.
-Exceso de euforia
Se han relajado con su ventaja y se han visto en Primera antes de tiempo.
-Pésima imagen
Juegan como señoritos y sus rivales les han perdido el respeto que se ganaron en la primera vuelta.
-No tienen motivación
Los jugadores exhiben un encefalograma plano y su capacidad de reacción es nula en los partidos.
Noticias relacionadas
-Sistema conocido
Su manera de jugar es conocida por todos y no hay otras variantes.
