Yo digo Alfredo Relaño

Si Casillas sale mal, que le enseñen

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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Cuando Bernabéu fichó a Puskas, el entrenador del club, Carniglia, no lo quería. Puskas llevaba año y medio prácticamente inactivo, contratándose para partidos amistosos. La ocupación de Hungría por la Unión Soviética le había empujado a abandonar su país y su equipo, el Honved. En el verano de 1958 tenía doce kilos de más. Pero Bernabéu le fichó. El gerente y hombre duro del club, Antonio Calderón, se lo dijo a Carniglia. A éste no le hizo ninguna gracia: "¿Ah, sí? ¿Y qué hacemos con la barriga?" Se ganó esta respuesta: "La barriga se la quita usted".

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El caso Casillas me ha hecho recordar esta anécdota. Ahí hay un portero espléndido, con unos logros ya magníficos, pero con un lunar: sale mal por alto, se aturulla cuando hay mucha gente en el área. Pues lo que no sabe habrá que enseñárselo, y para eso está el cuadro técnico del equipo. Habrá alguna manera de que un joven con la mejor voluntad y las mejores condiciones se libere de una vez de su último aprendizaje pendiente. Y si dentro del club no hay nadie capaz de enseñárselo habrá que buscarlo fuera. De este tipo de mejoras específicas se sabe mucho en muchos sitios.

Pero no. La solución ha sido dudar de él y recurrir cada poco a un portero que durante muchos años estuvo en el Valladolid sin que nadie se preguntara por qué no le fichaban el Barça, el Manchester, la Juve o el Madrid. Ni por qué no iba a la Selección. Un portero que fue fichado como una solución de bajo precio para la suplencia de Illgner y que no se gana el puesto, por más que Del Bosque lo intenta cada poco, a ver si hay suerte. Y no la hay. O sí. Porque ahora, después de lo del Depor y el Barça, tendrá que seguir a ver si algún venturoso día justifica todo esto.

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