Del Camp Nou al Bronx Nou
Desde que recuerdo, el Camp Nou siempre fue un campo correcto. Una fortísima pitada al Madrid cuando salta al campo cada año, eso sí, y nada más. Yo incluso vi al público culé entregado con el Madrid en una lejana tarde en la que Cunningham volvió a loco a Zuviría. Su exhibición fue tal que el público se le entregó, olvidando que cuando el partido aún estaba cero a cero el árbitro le había escalfado un penalti a los suyos. Aquel día ganó el Madrid (¡fíjense si hace tiempo!) y se retiró entre aplausos. La gente había visto un gran espectáculo y lo supo agradecer.
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Pero hace algún tiempo que eso se ha corrompido y a nadie parece preocuparle. El Camp Nou empieza a ser un campo seriamente peligroso, y no digamos para el Madrid, que cada vez que va allí sale descalabrado salvo que rehuya las bandas, como sabiamente hizo Figo hace un año. (Este año ha perfeccionado el sistema quedándose en casa, por cierto). Los boixos son capaces de alcanzar el palco presidencial, que Gaspart en su día llegó a comparar con el del Liceo. La vigilancia para que los aficionados no salten al campo es tan débil como la propia defensa del equipo titular.
A que se llegue a esto ha contribuido la impunidad. Se puede impedir a Figo sacar los corners y no pasa nada. Se puede descalabrar a Roberto Carlos o a Helguera y no pasa nada. Pueden saltar dos globalifóbicos que han entrado en el campo con carné de socio del Barça y encadenarse en los postes sin que, me temo, pase nada. Pueden saltar en la segunda parte otros dos (con la seguridad avisada) y que siga la juerga. Me temo que los comités están demasiado fascinados por el escatológico-jurídico caso del galipo de Catanha y no les queda tiempo para otros temas.
