Yo digo Alfredo Relaño

Lo que queda en fútbol del estilo inglés

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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La verdad es que después de ver el Arsenal-Depor de la víspera, el Barça-Liverpool supo a muy poco. Por las dos partes. Nunca he visto un Liverpool tan malo. Y el Barça arrastra un cúmulo de confusiones que le tienen maniatado. Entre que no tiene todavía alineación ni modelo y que sin duda le flotaba por la cabeza el partido del sábado, sólo le vimos liberar su calidad durante un cuarto de hora. Y encima en esa fase no tuvo suerte. Eran de ver los gestos del Rey y Gaspart (una pareja muy telegénica) en ese balón que dio en el palo y luego se le atragantó a Cocu.

Pero me interesa otra cosa de este doble choque: la

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evidencia de que el fútbol inglés se va disolviendo como un azucarillo. Me refiero al fútbol inglés como tal, con su vieja carga de hábitos, méritos y defectos. No es de extrañar. El Arsenal sólo tenía dos ingleses en su alineación de salida. El Liverpool algunos más, aunque también disueltos entre jugadores de otras procedencias y otro trazo. Lo que resulta de estas mezclas es una especie de perro de mil leches que nos hace añorantes del estilo directo, frontal, de otros tiempos. Previsible y ciego, pero noble y emocionante.

En algo sí conservan los ingleses su viejo estilo: en la sobriedad impecable de la transmisión televisiva. También en eso ganó el partido de Londres al de Barcelona, y bien que siento decirlo. Planos más continuos, sin repiqueteo de cámara a cámara en una misma jugada. Repeticiones contadas, las justas, siempre a juego parado, sin perder directo. Respeto por un espectáculo hermoso, que muestran tal como es, sin la obsesión barroquizante que por desdicha se va apoderando de nuestra escuela de realizadores. Cuánto echo de menos transmisiones como la de Londres.

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