Trial | Mundial

Cabestany, campeón del mundo indoor

El catalán de 21 años fue capaz de arrebatarle la corona a Lampkin.

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Le gusta jugar con la Play Station, escuchar a Dover y Alanis Morrisette, divertirse con las películas de Jim Carrey y sueña conducir algún día un Lamborghini Countach. Vaya, casi como cualquier otro chaval de 21 años. Pero Albert Cabestany i Gálvez no es un chico normal, porque desde ayer es campeón del mundo. Primero fue el gigante Tarrés, después le tocó el turno al heredero Colomer y ahora, en el madrileño coso de Vistalegre ha tomado la alternativa el piloto tarraconense de Beta, capaz de arrebatar al mismísimo Doug Lampkin la corona de trial en pista.

Y es que el británico casi nos había empujado a la triste conclusión de que era imbatible. Los triunfos del hijo de Martin (el primer campeón del mundo de la historia de la especialidad) han resultado en los últimos años tan monótonos como insufribles para sus rivales. Pero se acabó. Una nueva generación de pilotos, encabezada por los españoles, está dispuesta a refrendar que el tiempo pasa para todos. Y Cabestany consumó ayer el primer jaque a Lampkin, que seguro no el último.

Así lo reconocía el propio Albert, minutos después de conseguir el título mundial al clasificarse para la final del Trial de Madrid, lo que le daba de forma matemática el título gracias a su ventaja de seis puntos: "Sí, creo que hemos demostrado que Doug no es invencible. Tenía una ocasión magnífica y he podido aprovecharla, así que es evidente que se le puede ganar. Estoy contentísimo, es un título que me hace mucha ilusión".

Además, el cetro indoor debe darle especial motivación al catalán para afrontar el Mundial abierto: "Claro que sueño con ser campeón del mundo al aire libre, pero por ahora prefiero disfrutar de este éxito. Lo que es evidente es que me encuentro en un buen momento de forma y no quiero dejarlo pasar, como ya he hecho en el arranque del Nacional".

Tomen nota, pues, del nombre: Albert Cabestany. Un chico sencillo, amable, entregado a su pasión y que supo aprovechar la oportunidad que en 1997 le dio la Federación Española al incorporarle al Equipo Nacional, auténtico vivero de figuras. Desde entonces, su progresión ha sido imparable y quienes le conocen bien aseguran que esto no ha hecho más que empezar. Ojalá su pronóstico sea certero...

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Se inició en bici

Como otros pilotos, Albert se inició en el trialsin, especialidad en la que se proclamó campeón mundial en 1992.

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