Yo digo Alfredo Relaño

El fútbol despliega toda su grandeza

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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Es un fenomenal contraste. De un lado, un equipo concebido como una agregación de talentos, que han ido poco a poco limando sus diferencias hasta alumbrar esa especie de milagro ecológico del que brota el fútbol; pero un fútbol sin dibujo definido, sin simetría, que desafía el tacticismo. Del otro, un grupo armónico, estructurado en torno a la segura geometría del cuatro-dos-tres-uno, un armazón sólido en el que pueden entrar y salir jugadores sin que apenas se altere el rendimiento del grupo. Dos fórmulas, dos maneras de estar en el fútbol. Válidas las dos. Pero distintas.

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Como distintas son las historias de ambos. El Madrid cumple cien años, en los que ha hecho leyenda. El Depor le anda cerca, porque va por los 96, pero casi le podemos ver como un equipo joven porque hace once años vivió algo así como una refundación. Fue con ocasión de su último ascenso, después de un periodo en Segunda anormalmente largo para su costumbre. Pero desde ese regreso decidió quedarse a vivir con los grandes para siempre, y además en la planta de arriba. Ahora es un igual con el Madrid y el Barça. Gana títulos y pisa fuerte en Europa.

Y en juego, la Copa, primera pieza del triplete al que ambos aspiran. Para el Madrid, el compromiso indisimulable con su historia, con su día. Para el Depor, la desventaja de jugar en campo contrario, pero la ilusión de provocar un Maracanazo que cualquiera envidiaría. Un proyecto de ataque en ambos equipos. El Depor ya sabe que al Madrid hay que atacarle, que esperarle es lo peor. El Madrid no sabe más que atacar. Es fútbol a ganar o ganar, sin puntos, sin aplazamientos. Con todo el sabor clásico y todas las ventajas del momento brillante que vivimos. Una maravilla.

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