Rexach pasa la prueba del algodón
Dicen que el problema no es perder, sino la cara que se te queda. Y a Gaspart le queda la peor de las posibles siempre que pierde. El viaje de regreso del Barça de Roma fue una calamidad. Es normal que el 3-0 escociera, pero no hasta ese punto. Durante el vuelo de regreso, en el mismo avión en que viajaban los jugadores y la prensa, Gaspart le fue dando la brasa a Rexach sobre su forma de manejar la plantilla. Incluso llegados al aeropuerto se repitió la escena, mientras se esperaban las maletas. Todo a la vista de todos. Sin la menor discreción.
Noticias relacionadas
De modo que el que estaba cerca, o pasaba, podía escuchar retazos del mensaje. Un desastre. Y el mensaje era que debe utilizar más a los fichajes de la pretemporada. A Bonano, a Rochemback, a Geovanni, a Saviola... En Roma no jugaron y la calamidad de partido que hizo el Barça dejó a Rexach a merced de su presidente, que decidió explicarle lo que tiene que hacer. Y como es así de impaciente y nervioso, no encontró un mejor momento y manera de hacerlo. Presionó a su entrenador a la vista de todo el mundo. Lo peor que podía haber hecho.
Ahora todo el entorno está expectante sobre lo que decida Rexach. Todo el mundo apuesta a que volverá Bonano, que purga un fallo ante el Espanyol (el gol de Tamudo) pero que hasta entonces llevaba una buena trayectoria. Y también Saviola. Y los demás. Nada de eso sería discutible de no ser porque cualquier cambio que haga ahora Rexach será interpretado como una entrega pura y dura de su soberanía al presidente. Un gran club es el que sabe digerir las derrotas. Es duro, pero hay que aprenderlo. Y Gaspart no parece dispuesto a ello.
