Yo digo Alfredo Relaño

¿Fumar cuando se reza o rezar cuando se fuma?

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

De nuestra malandanza con Juanito Muehlegg (Juanito Mengele, me decía un guasón) nos queda, una vez posada la polvareda de afectos y desafectos que el asunto deja tras de sí, la duda mal resuelta de si está bien o si sirve para algo comprarse deportistas de tronío, ya formados, para con ellos conseguir medallas postizas. Es un debate que estaba antes de esto y que sigue estando ahí, más allá de que lo de Muehlegg haya acabado en berrinche y desconcierto. (Especialmente de la ministra, que ha dicho esa simpleza de que al menos nos han quedado dos medallas).

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Lo que dijo Paquito Ochoa, y que se entendió mal, es que un fenómeno de importación no refleja el poder de nuestro deporte, y que por tanto sus medallas no tienen por qué provocar la misma satisfacción que si son conseguidas por quien se ha criado aquí. En este último caso, el campeón es, en parte, consecuencia de las condiciones dadas para practicar deporte en nuestro país. En el otro, no. El otro caso es el de muchas y muchos, no sólo Niurka Montalvo y Muehlegg, los más conocidos. Muchas federaciones han desatado una epidemia de nacionalizaciones.

Frente al razonamiento de Paquito, los federativos contraponen otro: las medallas, aunque sean postizas, crean estímulo y emulación. Y las federaciones dicen que así cumplen con su finalidad: popularizan su deporte a través de esos fenómenos importados. Claro que, de paso, presumen de medallas que no sabrían merecer de otro modo. Así que ¿es bueno o malo? No sé. Es como aquel viejo dilema jesuita: "Padre, ¿es bueno fumar mientras se reza?". "No, hijo, eso sería una irreverencia, además de un vicio". "¿Y rezar mientras se fuma?". "Eso, hijo, es un acto de piedad".

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