Heynckes se enfada consigo mismo
Se ha enfadado Heynckes. Es algo inusual, porque se trata de un buen tipo, educado y paciente. Tanto como para marcharse sin una queja cuando le echaron del Madrid pese a ganar para el club la primera Copa de Europa en 32 años. Pero ahora se ha enfadado con la prensa de Bilbao porque le parece que se ha puesto en letras muy grandes lo que dijo de Urzaiz. Y la verdad es que lo que dijo de Urzaiz no fue poca cosa: que sólo lleva diez goles, que él mismo metía más, que los que merecen cobrar mucho dinero son los de verdad buenos, como Fulanito, Menganito y Zutanito...
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No está mal como rajada contra el delantero titular del equipo, que en ocasiones no lejanas lo ha sido de la Selección Nacional, y que está en los últimos meses de su contrato con el club. Sorprenderse de que semejante declaración levante polvareda es demasiado ingenuo. Heynckes lleva demasiado tiempo en el fútbol como para llamarse a engaño. Y aunque es de fuera, ha estado suficiente tiempo entre nosotros como para saber cómo funcionan aquí estas cosas. Que en realidad es la misma forma que en muchos otros países. También en Alemania.
Lo que le ha ocurrido a Heynckes es, simplemente, que se descuidó, arrastrado por la incomodidad que la situación le provoca. Urzaiz pisa la treintena y está a punto de acabar contrato. Aspira en su próximo fichaje a hacer el gran ingreso de su vida. Quiere lo que el Athletic difícilmente podrá pagarle. La situación se le viene encima a Heynckes justo cuando tiene el equipo en orden, como la seda, tras superar, no sin mérito, la suplencia de Guerrero y con posibilidad de pensar en el título. Quiso bromear y no acertó. Se traicionó a sí mismo. Pero que no culpe a nadie.
