El Madrid rema río arriba
Así va a ser todo casi para el Madrid de aquí a fin de temporada: duro y comprometido. La lucha en tres frentes (y la Copa como obsesión, sobre todo) apaga las mentes. Y cuando no hay inspiración ni brillantez es necesario echar más mano del músculo y del fuelle. Y por músculo y por fuelle se llevó el Madrid el partido ante un Oporto que no es gran cosa, pero que se parapetó, puso muchas dificultades, dio mucha leña (Figo y Guti salieron malparados) y hasta tuvo sus ocasiones. Y muy claras. Pero gracias a desastres defensivos del Madrid, no por méritos propios.
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Un buen resultado, que le pone al Madrid con nueve puntos en tres partidos, y a tiro de un empate en cualquiera de los tres que le quedan para meterse en cuartos. Nadie le va a regalar ese empate, pero puede respirar un poco. Y lo necesita. Pero el mérito de la noche hay que adjudicárselo al Depor, que sale limpio de su visita a una Juventus muy en forma. Impresiona el empaque de este Depor europeo, al que nada le achica. El grupo presenta ahora un empate múltiple a cuatro puntos, pero al Depor le quedan dos partidos en casa y uno fuera. Tiene derecho a creer.
Y menciones especiales para Solari, el suplente con más casta, ganas y juego en una plantilla que flojea en eso, y a Molina, que bailó a Del Piero en el penalti. Dio gusto verle. Molina, por cierto, perdió el sitio en la Selección por una jugada aciaga ante Noruega, una salida en la que se quedó con el molde. Pero desde entonces ha hecho méritos suficientes para volver a contar, junto a Cañizares y Casillas. ¿Y el Valencia? No me olvido. El Servette venía con prestigio de una defensa casi invulnerable. Se llevó tres. Está claro que en Europa todo es menos que lo que tenemos aquí.
