Aquí hay dos que no renuncian a nada
Esta noche juegan el Depor y el Madrid. El Depor juega en Turín, ante la Juventus (pedazo de partido) y el Madrid recibe al Oporto, que tampoco es visitante fácil y que a los veteranos nos provoca el recuerdo de un inusual gol de Benito, en impecable cabezazo. También juega hoy el Valencia, ante el Servette. Y ya mañana, el Barça contra el Roma. Pero hay una diferencia: el Madrid y el Depor están citados para la final de Copa. Y al tiempo están, como el Valencia, el Barça y otros cuatro (ya saben quiénes, no hace falta citarlos) enredados en la lucha por el título de Liga.
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"Lo importante del Madrid no es el Madrid en sí mismo, sino lo que supone como estímulo", le escuché un día a Bernabéu. "El Madrid es lo único por lo que el español se atreve a ser el mejor del mundo, o al menos a intentarlo", escuché mucho después a Valdano. Y todo eso me hace pensar en el Deportivo, que se atreve a ser mejor cada día y que a fuerza de atreverse no se conformó con escaparse de Segunda División (hace ya diez años de eso), sino que ahora planta sus reales en todas las competiciones: Liga, Copa del Rey y Champions League. Dos de ellas ya las ha ganado.
Y va a por la tercera: la Champions. ¿La conseguirá? De momento comparte con el Madrid el mérito de ser los únicos equipos españoles que a estas alturas de la temporada están presentes en tres competiciones. En Copa han quedado mano a mano. En Liga están en el grupo de cabeza, conscientes de que una derrota es todo lo que puede separar el título de un deshonroso séptimo puesto, sin derecho a presencia europea. En Champions se olvidan de todo eso y van a por el título. No renuncian a nada porque no saben renunciar a nada. Bendita ambición.
