Yo digo Alfredo Relaño

El compromiso con la historia le fortalece

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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Fue un partido serio, hondo, sin concesiones. Un partido en el que la ansiedad agarrotó a los dos equipos casi de principio a fin. No fue la mejor noche del Madrid ni del Athletic. Quedó, para mi gusto, lejos del partido de San Mamés. Pero tuvo esa verdad de fútbol a ley que la Copa propone y que no es comparable a nada. Fue la noche aciaga de un prometedor portero, Aranzubia, que en los dos primeros goles le perdió la cara al balón. Fue la noche pobre de Zidane, golpeado al principio, desconectado después, ausente casi siempre. Fue noche de dudas y emociones.

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Nunca ha sido ésta la competición favorita del Madrid. Ni de sus jugadores, ni de su afición. Al menos en los tiempos modernos, tomados como tales los que discurren desde la llegada de Di Stéfano hasta nuestros días. Basta repasar la carrera de Gento: diecinueve temporadas en el Madrid, doce títulos de Liga, seis de la Copa de Europa y sólo dos de Copa. Pero las circunstancias han hecho de ésta una edición especial: final en el Bernabéu el mismísimo día del Centenario. Toda la temporada quedaría deslucida si el Madrid no la gana, o si al menos no está ahí ese día.

Y estará. Para eso ha tenido que someterse a esfuerzos extras, porque ni le ha tocado el Figueres en la semifinal (como al Depor) ni se permitió dejar medio equipo titular en el banquillo en el partido previo de Liga (como el Athletic). El Madrid va siempre a por todo, y más este año de su Centenario. Tiene un once titular de lujo, unos pocos suplentes de categoría y las suficientes dosis de sensatez en el club para salvar las malas rachas. Ya es finalista de Copa, líder en la Liga y en la Champions, va todo lo bien que se puede ir. Está claro: su compromiso con la historia le fortalece.

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