¿Y si hubiera sido Madrid-Figueres?
Esta noche, el Depor será finalista de la Copa, salvo terremoto inesperado. Juega contra el Figueres, equipo dos categorías inferior, y que acude al partido de vuelta con una derrota por 0-1 a cuestas. Así que, salvo cataclismo imposible, ya tenemos un finalista de Copa: el Depor. Un gran equipo, un gran club. Hace diez años que regresó a Primera, con ánimo no sólo de quedarse, sino de pelear por los títulos. Ha ganado una Liga y una Copa y ha pasado sucesivamente de equipo ascensor a equipo revelación hasta convertirse en un clásico moderno.
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Enfrente estará el Madrid o el Athletic de Bilbao, según lo que pase mañana. En cualquier caso, una gran final, avalada por una segunda semifinal que se presume magnífica, el partido del Bernabéu al que el Athletic acude respaldado por una victoria (2-1), una trayectoria incomparable en la competición y el deseo de aprovechar una oportunidad histórica. Pase lo que pase, será una gran final: el Madrid contra el Depor o el Athletic contra el Depor. Un clásico de siempre contra un clásico moderno. Bajo los focos del Bernabéu, ante los ojos del Rey de España.
Digo esto porque con fácil ligereza Irureta (y más gente) apuntó que las semifinales serían Madrid-Figueres y Athletic-Depor. ¿Y si hubiera sido así? ¿Se imaginan que el bombo hubiera dado ese capricho a los malpensados? ¿Cómo viviríamos estas semifinales? ¿Imaginan para hoy un Depor-Athletic a cara de perro y para mañana un Madrid-Figueres de campo y playa? ¿Qué se estaría diciendo ahora? ¿En qué quedaría la Copa? Es fácil sembrar dudas y callarse después. El fútbol es mucho más sano de lo que algunos perdedores pretenden, pero faltan voces que lo defiendan.
