Vuelve la elegancia
Caminero vuelve por sus fueros y eso es algo que el mundo del fútbol tiene que agradecer. Un jugador de su talento y clase no se podía marchar de este deporte por la puerta de atrás, triste y calentando banquillo. Su vuelta a la defensa ha sido como un bálsamo de frescor futbolístico que ha cambiado al Valladolid. Sólo los tipos de su capacidad y personalidad son capaces de asumir el reto del juicio público sobre su rendimiento atrás con esa tranquilidad.
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Caminero, además de aportar al Valladolid algo que necesitaba, ha tapado bocas a la velocidad de la luz. Las bocas de todos aquellos que desde que retornó hace cuatro años a Valladolid no han hecho sino agrandar sus errores y empequeñecer sus virtudes. Ha tapado las bocas de todos aquellos que le han querido retirar del fútbol antes de tiempo. De los que disfrutaban cada vez que el se equivocaba y resultaba expulsado del terreno de juego. De los que casi llegaron a acusarle de lesionarse adrede. De los que llevaron al propio jugador, tipo honrado y generoso, a pensar que si su suerte no cambiaba, se iría del fútbol renunciando al contrato que le quedaba en Valladolid.
Pero su vuelta a la cúspide también ha alegrado a muchos. Gente que apostó siempre por su calidad y que supo juzgarle justamente porque conocía bien su personalidad. Créanme, en Valladolid estamos de suerte.
