Yo digo Alfredo Relaño

Después del gusto viene el susto

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Tomo la frase de la sabiduría popular, que se expresó ayer colectivamente en el Camp Nou. Una de las pancartas llevaba esta leyenda: Después del gusto viene el susto. El gusto, se supone, fue el que se dieron algunos jugadores del Barça firmando banderines el sábado a la hora bruja en el Hesperia de Madrid. El susto, el que el creador de la pancarta presumía que se llevarían los jugadores en su comparecencia ante el juzgado popular del Camp Nou. Y todo acabó como acabó: con derrota en casa ante un modesto, malos humores y asalto al palco de Gaspart por unos facinerosos.

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Ya no podrá decir Gaspart que mientras el palco del Bernabéu es como el del Molino Rojo el del Camp Nou es como el del Liceo. El asalto por esa chusma (que atacó a los periodistas, no a los directivos) lo hace comparable más bien a la galería de una mala cárcel venezolana, o algo así. Esa gentuza de tan fácil acceso al palco de Joan Gaspart sin duda se ha creído lo del invento de la prensa, o actúa como tal. El resto del Camp Nou, no, como se pudo apreciar por su actitud y sus pancartas. Ahora se cruzan las apuestas sobre en qué televisión comparecerá la famosa Jasmine, que ni es de Cuenca ni se hace firmar banderines, pero que alcanzó notoriedad con Camacho (el malo) y todavía quiere más.

Después del gusto viene el susto. Una frase que se le puede aplicar al Madrid, que tras disfrutar de lo lindo con las malandanzas del Barça se encontró con Pino Zamorano, la mosca en la sopa en un partido magnífico que él desvirtuó con sus errores. Tan felices se las prometía el Madrid y apareció este incapaz con ansias de demostrar no se sabe qué cosas. Lo único que finalmente demostró fue que nuestro arbitraje alimenta torpes descomunales.

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