Parece que fue ayer cuando aquel debate...
Parece que fue ayer, pero hace ya una vuelta completa. Aquel día visitó el Madrid al Betis y cayó con estrépito. Fue un partido vibrante, desordenado, emocionante, entre un entusiasta Betis y un perplejo Madrid. Metió al club blanco en un profundo debate en torno a Zidane. No se discutía su calidad, pero había grandes dudas sobre su encaje. En la Champions no jugaba, salían más o menos los mismos de la temporada anterior y el equipo funcionaba. (Por ejemplo, en Roma). En la Liga salía Zidane, él personalmente jugaba bien, pero el equipo no funcionaba.
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Fueron tiempos de dudas por parte de todos menos, quizá, Del Bosque. Su equipo jugaba bien, combinaba, pero se descubría. Tocando, tocando, se metían siete en la frontal del área contraria. Y cuando perdían el balón el contraataque bajaba como un alud. Paciencia, pensó Del Bosque. Será cosa de convencer a los jugadores de que tengan un poquito más de prudencia, poquita. O confiar en que cambie la racha, que cambiará seguramente cuando Zidane se suelte de todo, se entienda con los compañeros y entre ellos fluya el mejor fútbol que tienen dentro.
Y así ha sido. Claro, que aún le ocurre al Madrid lo de que le pillen a contrapié. Por ejemplo, en Málaga, donde el gol de los andaluces fue un calco de alguno de aquellos del Betis. Pero cuando hacia arriba hay calidad en cantidades industriales eso deja de ser demasiado grave. El cúmulo de figuras en el ataque intimida y sujeta al rival. Y si se escapa y marca, ya habrá ocasiones, antes o después, para sacar adelante el partido. Del Bosque apostó por el fútbol bien hecho y le ha salido. Y hay que felicitarle, ahora que hace una vuelta exacta de aquella tormentosa derrota.
