Yo digo ALFREDO RELAÑO

El fútbol es un juego de instantes

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Marcó pronto Zidane, culminando una maniobra limpia con una definición perfecta. Acababa de empezar el partido y todos esperábamos un Athletic lanzado, agresivo en el buen sentido del término, dominador. Esperábamos apuros para el trío Casillas-Pavón Karanka, ante el empuje de San Mamés, la historia y Urzaiz. Pero ese gol de Zidane desarmó al Athletic de salida. Fue un golpe en frío, demasiado pronto, que le hizo ir a la lona a escuchar la cuenta de ocho cuando aún no había asentado bien los pies. Ese gol le condicionó por mucho tiempo.

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Y el Madrid jugó suelto. Presionado en su medio campo, pero sin agobios. Cada rato encontraba una salida, casi siempre por Figo, magnífico. Algunas de esas salidas acababan en llegadas limpias al área de Aranzubia. Tres de ellas fueron ocasiones claras para Morientes, una en la cabeza, las otras dos en su pie derecho, bien perfilado, solo, mano a mano con el joven portero. Siempre ganó éste, que puso en juego la baza principal de todo futbolista, de todo jugador de lo que sea: la adivinación. Aranzubia y Morientes salvaron la taquilla del partido de vuelta.

Y cuando más feliz estaba el Madrid llegó el primer gol del Athletic. Como un relámpago. Una jugada rápida, precisa, rematada con un tiro indefendible. Un instante, como lo de Zidane, como los tres cara a cara Morientes-Aranzubia. Un instante que recolocó al Athletic en su sitio: su campo, su orgullo, su historia, su partido. Y entonces, sí: vimos al Athletic, vimos la Copa, vimos a un Madrid puesto a prueba, vimos a San Mamés emocionarse y vimos un gol más, que pone la final muy cara y el triplete en jaque. Hoy más que nunca vale decir que el fútbol es un juego de instantes.

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