Sociedad limitada

Recuerdo como Raúl y Morientes sudaban la gota gorda en Orlando, en un campo de hierba alta invadido por unos mosquitos con el tamaño de un cenicero. Javier Clemente gritaba desde la banda como un poseso: "Moro, así no. Tienes que ir al primer palo". Después se acercaba a De la Peña y se atrevía, el muy osado, a decirle al cántabro como había que golpear la pelota para sacar un córner. El improvisado y autoelegido seleccionador olímpico (hablamos de los Juegos de Atlanta96) era algo más cauto con Raúl, al que todavía no había subido al equipo absoluto.
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Ya entonces observé que entre Raúl y Morientes existía una complicidad especial, y eso que el extremeño-manchego metía goles por entonces en el Zaragoza. También se trasladaba esa sintonía fuera del terreno de juego, situación que les ayudó a acelerar su sociedad en cuanto que el Real Madrid echó el lazo al espigado delantero centro.
Aunque muchos se empeñen en discutir la capacidad realizadora de Morientes, considero que con Raúl forma una pareja de baile casi perfecta. De hecho, Raúl ha empujado en la línea de gol dos de sus 10 dianas tras sendos remates de su amigo del alma. Son la pareja delantera más letal de esta Liga. Eso es un dato, no una opinión partidista. Raúl es superlativo. Morientes es un ariete-ariete. Una Sociedad Ilimitada.