La Copa de Reyes, regalo blanquiazul
Goleada al equipo de Pochettino y Cristóbal en una fantástica final
El Espanyol se adjudicó anoche la Coupe des Rois de Ginebra, un prestigioso torneo de fútbol sala en el que participó junto al Benfica, Servette y Paris Saint Germain. El rendimiento perico fue impecable. Trece goles en dos partidos en el 60x40 del Palais des Vernets suizo. Para los blanquiazules, el viaje de placer al corazón de los Alpes acabó por significar un plácido regreso al bendito ejercicio de levantar una Copa.
Si el fútbol once fuera así de intenso, más de un corazón no podría aguantar tanta presión, empezando desde el de los jugadores. En la primera parte, los sesenta metros de largo parecían ser veinte. A cada medio minuto había una ocasión. Tamudo tuvo la primera y la enchufó.
Noticias relacionadas
Flores no había puesto a Munteanu, el héroe de las semis, de titular. Entró en el cinco y lo primero que hizo fue jugársela desde 20 metros y marcar el segundo. ¿Su reacción ? Giro, puño al aire y mirada al técnico.
Luis Fernández se vio acorralado. Sacó a Mendy, el complemento de Cissé. Ambos marearon a Cavas y Fran hasta que Llacer recortó de contragolpe. Entrábamos en los peores minutos del Espanyol. Argensó aprovechó la oportunidad que tanto había reclamado. Se convirtió en el que mejor entendió el juego a la pared. Rápido, pases largos y visión de delantero bajo el larguero. Pese a marcharse al descanso con una derrota, al Espanyol todavía le quedaba fuelle. La delicia artística la puso Óscar al primer minuto. Controló en la frontal del área, se la elevó y la clavó por la escuadra. Lo que siguió fue de cine... Y Munteanu fue el mejor.