Repaso de agenda con la Federación
Entre el estruendo de tambores de guerra que dejó la última jornada de Liga (en realidad ese es un estruendo que nunca cesa), la cúpula de la Federación tuvo la atención de visitarnos. Las relaciones entre aquella casa y esta no han sido demasiado buenas. En general no suelen serlo las relaciones entre quienes rigen las instituciones públicas y los medios de comunicación. Ellos suelen vernos como frívolos, manipuladores y caprichosos. Nosotros solemos achacarles falta de autocrítica, haraganería, pérdida de visión objetiva de la realidad y resentimiento ante la crítica.
Noticias relacionadas
Todo eso, en un territorio tan resbaladizo como el fútbol, entenderán ustedes que se complica un poco más. Al fútbol le pedimos lo que difícilmente nos puede dar. Por ejemplo: le pedimos ganar el Mundial. No nos basta con ser el séptimo país en el historial de las copas del mundo. Si no somos campeones, es un fracaso. Al fútbol le pedimos que tenga una solución ante el galimatías del Cataluña-Brasil, que en realidad es el galimatías, aún no resuelto, del modelo del Estado. Al fútbol le pedimos un arbitraje justo, cuando un capo del narcotráfico sale libre y adiós muy buenas...
Será que el fútbol es un mundo de Peter Pan. Recobramos la inocencia y esperamos que esa ventana hacia la infancia nos devuelva un retrato ideal. Esperamos que nos conserve un mundo de Reyes Magos, de cuentos al calor de la almohada, de aventura sin riesgo, de apego sin tacha a nuestro mundillo privado, a nuestra ciudad, a nuestro equipo. Por eso exigimos tanto, y cuando nos defraudan reaccionamos mal, como el niño que descubre que la pelota se ha pinchado. Por eso exigimos tanto a quienes gobiernan este mundillo. Por eso somos injustos a veces. ¿O no...?
