Madrid-Valencia: historia, rivalidad y clase
El calendario fija para hoy otro gran partido con todos los requisitos. Dos clubes grandes, con una historia extensa y una vieja rivalidad que se ha agudizado en los últimos años, más aún en los últimos meses. Dos equipos de clase. Dos aspirantes. El Madrid de las mil maravillas y un Valencia que, como bien dice su presidente, no está más que a dos puntos. "No somos más que el Madrid, pero tampoco menos", escribía el jueves Jaime Ortí en estas páginas. Todo un compendio del sentido esencial del deporte, cuya historia empieza una y otra vez sobre un folio en blanco.
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Es admirable el Valencia, este Valencia. Se eleva sobre desilusiones muy recientes. Llegó hace dos años por primera vez a la final de la Champions. La perdió y se repuso. Repitió el año pasado y la perdió en condiciones extremadamente dramáticas. Poco después le tocó sufrir en la Liga la mejor tarde de Rivaldo, con tres goles, el último de ellos inolvidable y con el efecto fatal de dejar a los chés fuera de la Champions. Luego vinieron la marcha de Cúper, las tensiones por la pretensión del Madrid sobre Mendieta, su marcha al Lazio y la dimisión de Pedro Cortés.
De todo eso se ha levantado el Valencia, que lucha en su propio territorio con la competencia del Barça y el Madrid. Ambos tienen hinchas en la Comunidad Valenciana. Sobre todo el Madrid, al que un estudio que él mismo encargó revela que el 49 % de los habitantes de la comunidad son madridistas. Entre ellos (esto no lo dice el estudio, pero se sabe) algunos tan connotados como Eduardo Zaplana, Enrique Ponce, Sergio García o Juan Carlos Ferrero. Contra todo eso eleva el Valencia su bandera. Y llega al Bernabéu a sólo dos puntos. Merece el mejor aplauso.
