Dos días para lograr un sueño
Nani Roma dispone de dos jornadas para neutralizar los tres minutos que le separan del líder Meoni e intentar el primer triunfo español.
Todo o nada. Eso es lo que se juega Nani Roma en estos dos próximos días. Todo: la gloria que convertirse en el primer vencedor español en la gran prueba africana, ahora conocida como el Arras-Madrid-Dakar. Nada: cualquier otro resultado que no sea ese triunfo. Parece cruel pero así es, porque ni siquiera los segundos puestos ya sirven.
La cosa, no nos engañemos, está durilla, pero tampoco hay que desesperar. Ayer, el piloto de Vic cedió dos minutos al líder provisional y ganador del pasado año en motocicletas, Frabrizio Meoni. Ahora su objetivo está a poco más de tres minutos, una diferencia por supuesto recuperable en los dos días reales de competición que le quedan a este Dakar (la etapa del domingo es tan sólo el fin de fiesta en la capital senegalesa).
El problema es que el italiano tampoco es manco, su moto es tan oficial (o más) como la del español y tiene un compañero de equipo que se llama Giovanni Sala que, además de imponerse en la etapa de ayer, va como un avión y está aleccionado para colaborar con su jefe de filas en cuanto sea necesario.
Roma no debe temer una teórica superioridad de su contrincante, porque no existe, pero hay que ser realistas y considerar lo que tiene en su contra. Es él, y no Meoni, quien debe atacar y eso conlleva sus riesgos, sobre todo cuando se hace en un terreno desconocido. Hándicap para Joan: la fortuna nunca le ha dejado llegar al Lago Rosa (sólo acabó la prueba en la edición que concluyó en El Cairo). De eso ya quejaba ayer y no era una excusa gratuita. En esto, como en casi todo, la experiencia es un grado y Meoni conoce mucho mejor que Nani el campo de batalla.
Etapa maratón
En cualquier caso, y aunque suene a topicazo, lo cierto es que puede pasar de todo cuando lo que queda es una etapa maratón de casi 1.500 kilómetros repartidos en dos días.
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Un reto con entidad suficiente como para no relajarse ni dar nada por perdido. Hombres y máquinas llevados al límite de sus fuerzas, cuando éstas resultan ya más bien escasas. Roma, desde luego, no renuncia a intentar noquear a ese italiano avejentado con el paso de los días, entre otras cosas porque tiene poco que perder y mucho que ganar. Suerte Nani, toda la que hasta ahora se te ha negado.
En coches, menos emoción y menos interés. Empezando por el final, poco nos atrae una carrera que se ha quedado sin españoles en los puestos de cabeza; en cuanto a lo primero, las sensaciones fuertes no parecen aguardarnos ya, porque el japonés Masuoka ganó la etapa de ayer y es más líder que nunca, con casi un hora de ventaja sobre quienes le siguen (que, por cierto, son sus compañeros).
