Las peñas reclaman unidad a la afición
En una carta abierta piden "poner nuestro empuje al servicio del club".


La Federación de Peñas del Zaragoza ya llamó a la unidad del zaragocismo hace diez días. Celebró para ello una asamblea extraordinaria. Pero ahora vuelve a hacerlo. Y no por simple gana de insistir en el asunto. Desde su punto de vista, el caldo de cultivo en el que se mueve el equipo sigue conformando un ambiente dañino, perjudicial para sus intereses y ayer decidió hacer una nueva apelación a la unidad.
Ante la importancia del encuentro del próximo domingo, frente al Espanyol, la Federación remarca la idea de que todo el zaragocismo cada cual desde su papel debe empujar en la misma dirección en la tarea de llevar hacia arriba a un equipo que en el Camp Nou pareció entrar en un desplome tremendo. Los peñistas apelan a los jugadores, al Consejo de Administración del club, a los medios de comunicación y, sobre todo, al aficionado que acude cada domingo al estadio.
Acabar con la crispación. En este sentido, piden que se acabe con el clima de crispación que ha convertido al conjunto aragonés en un extraño, en un equipo foráneo en La Romareda, prácticamente a lo largo de toda la primera vuelta, con independencia de que jugara en casa o lejos de Zaragoza. Con esos demonios internos que han consumido el espíritu de equipo quiere acabar la Federación de Peñas.
Desde su punto de vista, las tremendas críticas que se producen en la grada de La Romareda durante la celebración de los partidos, cuyo punto álgido se alcanzó durante el partido contra el Villarreal, provocan una situación insostenible para el equipo, en este momento situado a tan sólo tres puntos del descenso.
"Quien es zaragocista no intenta parar un penalti que va a tirar un jugador de nuestro equipo, no debe acompañar el saque de nuestro portero como si fuese del equipo rival; qué más dan los resultados de otros campos mientras nosotros estemos jugando; debemos poner nuestro empuje al servicio de nuestro equipo; debemos ser responsables de nuestra actitud para poder exigírselo a los demás", dice la carta abierta de las peñas.
Espíritu crítico. Con todo esto, las peñas no quieren decir que haya que dejar apartado, en un rincón, el espíritu de crítica, ni mucho menos. Aducen, simplemente, que hay que mostrarlo en otro lugar y momento ante la delicada situación que se ha generado en torno al equipo.
Es, en el fondo, la misma postura que ya mantuvieron al final de la pasada temporada, cuando el equipo luchaba por salir del fondo de la clasificación y librarse del descenso. Ahora no se trata, evidentemente, del mismo tiempo ni de las mismas circunstancias; pero sí que son iguales los temores.
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El estado des descomposición en el que se encuentra el bloque dirigido por Chechu Rojo ha originado un encendido de las alarmas. Así lo hizo el Consejo de Administración el lunes. Y las peñas lo han seguido.
Un signo palmario de que sólo la unidad es el camino válido ya se dio ayer desde el club con la entente que firmaron Chechu Rojo y Paulo Roberto Jamelli. Ese espíritu, poco a poco, se quiere ir trasladando a espacios más amplios, principalmente a la masa social de club. El encuentro con el Espanyol se plantea desde esta óptica de unidad.