De este duelo se hablará dentro de años
Sensacional. Ante huésped tan ilustre (Magic Johnson ha sido una cosa muy seria en el mundo del deporte) el Madrid y el Depor desplegaron todas las virtudes que el fútbol puede ofrecer. Ganó el Madrid y su victoria tiene el mérito añadido de haber llegado frente a un equipo compacto, cuajado y que jugó con una extrema motivación. Pero lo que tiene el Madrid es mucho. Tiene jugadores sensacionales, capaces de golpes de inspiración que se traducen en maniobras indefendibles. Zidane y Raúl mantuvieron un duelo del que se hablará dentro de años.
Noticias relacionadas
Porque si el gol de Zidane fue un prodigio, por su pausado y seguro regate en el área, birlando el balón con la pierna izquierda ante tres defensas, el de Raúl no se quedó atrás. Esta vez el escamoteo fue por arriba, más rabioso, más explosivo e igualmente indefendible. Me recordó esos duelos entre grandes toreros que quedan en tablas, pero que provocan conversaciones durante años entre los aficionados. Frente a jugadores así, no hay remedio posible. Frente a jugadores así, resultan baldías las discusiones tácticas y las especulaciones sobre aspectos menores.
A Irureta se le reprochó y se le reprochará que saliera al Bernabéu sin Diego Tristán y sin Djalminha y que no les sacara hasta mediada la segunda parte. Todos hubiéramos preferido que les sacara desde el principio, porque son un lujo para el espectáculo. Pero ¿perdió por eso? Perdió sobre todo porque Zidane, Raúl, y unos cuantos más de los que tenía enfrente el Depor, son jugadores excepcionales. Cuando el fútbol revienta en todo su esplendor no cabe más que aplaudir. Las discusiones de este estilo quedan para días menores. Y el de ayer fue un día mayor.
