Yo Digo Alfredo Relaño

Sí: meterse con el árbitro sale gratis

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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Así se titulaba una Carta al Director que publicábamos ayer. Y es verdad. La publicación de esta carta coincide con un encuentro con dos sensatísimos personajes de la Federación. (No digo que otros no lo sean). En ese encuentro charlamos mucho sobre los árbitros. Hablamos de Prados García y de la figurada agresión de Ceballos. Hablamos de López Nieto y del penalti que pitó de espaldas en una semifinal de Copa, desastre que no le impidió ser designado para la inmediata Supercopa. Hablamos del buen arbitraje de Carolina Domenech y de que sobraron los besitos.

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Nos dimos y nos quitamos la razón en distintos aspectos. Disentimos. Discrepamos. Discutimos. Estuvimos de acuerdo en bastantes cosas. Por ejemplo, en que arbitrar es realmente difícil. Los árbitros actúan bajo una presión extraordinaria. Cada vez que pitan algo perciben sobre sus cabezas una especie de terremoto, el desencadenamiento de la ira de una parte de la afición, que se ve contrariada por ese pitido. Cuando aciertan no se les ve, no se les elogia, no se les valora. Pero cuando se equivocan desatan todas las furias del Infierno y no se habla de otra cosa.

Meterse con el árbitro sale gratis, se quejaba Joan Josep Llompart Pou, nuestro comunicante. Y tiene razón. Del pulso de su carta se deduce un encomiable respeto al fútbol y a la correcta vocación arbitral. No dice eso de que los futbolistas también fallan penaltis. No habla de derechos de imagen. No le da importancia a lo que cobran, que él ve como algo secundario. Habla de educación, de respeto, de rechazo al insulto, a la amenaza, a todo lo que de incivilizado tiene el fútbol. Habla de vocación arbitral. Reivindica el respeto que muchos de sus colegas pierden cada día.

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