Yo digo Alfredo Relaño

La rivalidad siempre está ahí

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Cuando se concertó este partido me dijo un amigo muy amigo, viejo amante del fútbol, que no lo pensaba ver: "Entre el Madrid y el Atlético no puede haber amistosos. Ni voy a ir, ni lo voy a ver en la tele ni pienso hablar de este partido nunca porque es una folklorada." Supongo que a última hora cambiaría de idea, porque nunca se ha perdido un Madrid-Atlético. Y si cambió de idea acertó. El partido fue bueno precisamente porque le dio la razón: entre estos dos equipos no hay amistosos. Ni en fiestas navideñas ni bajo la advocación de Madrid-2012. Rivales para siempre.

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Así que vimos un encuentro bonito, que fue de menos a más, que nunca perdió ritmo y que en ninguna fase tuvo aires de pachanga. Interés, pierna fuerte, atención máxima, goles cantados con rabia y sufridos con dolor. Bendita rivalidad, que no permite cortesías. Los entrenadores tiraron por lados contrarios. Luis empezó con lo mejor, para cambiar en el segundo tiempo. Del Bosque optó por tener siempre un mixto de titulares y suplentes, con las megaestrellas bien administradas, de modo que siempre hubiera presencia de lujo. Los dos querían ganar.

Marcaron por delante los madrileños, Raúl y Fernando Torres, homenaje debido a Madrid-2012, promotor del partido, y al alcalde de la ciudad, que presidió el partido. Ganó el Madrid, que tiene más y que estrenaba Centenario. Los enemigos también son para los ocasiones, y el Madrid ya tiene en este su año cien, gracias al Atlético, una copita, a la que espera añadir unas cuantas más. Y el debut de Carolina Domenech, interesante. Arbitró a la inglesa, dejando jugar, cortando sólo la verdadera mala intención. Cuando el partido se puso bravo, supo flotar sobre los líos.

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