"He sido fiel a la Historia del Madrid"
Nació en Madrid hace 54 años, un mes antes de que se inaugurase el Santiago Bernabéu, el escenario en el que ahora brilla su 'Obra'. 17 meses después de llegar a la presidencia del Real Madrid, Florentino Pérez afronta radiante y optimista los retos del Año del Centenario.

En los 17 meses que lleva como presidente ha acabado con la deuda, ha ganado una Liga y ha fichado a Zidane y a Figo. ¿A qué espera para dejar la presidencia?
Sí, la verdad es que lo podría dejar ya, porque en este país no te perdonan que todo te vaya bien. Pero, ya en serio, a los seis meses de llegar nos dieron el galardón como mejor club del siglo XX. Eso es el Real Madrid y en estos 17 meses me he limitado a ser fiel a su Historia.
Sí, pero usted se encontró con problemas nada más ser presidente...
Es cierto que había que arreglar un grave problema económico con carácter de urgencia, porque nos imposibilitaba vivir desde la normalidad. Eso sí, el club ahora tiene a los mejores jugadores del mundo, que junto a los valores de la cantera producen esa mezcla de calidad y madridismo que le han dado su grandeza mundial. Ahora llega Pavón y tengo la misma ilusión con él que con Zidane. La cantera va a tener la puerta abierta en el Madrid. Seguro. Los jóvenes del segunda B tienen ahora una esperanza de la que antes carecían.
¿De verdad cuentan con la cantera o es un brindis al sol?
Mire, hablamos de jugadores con calidad, que son madridistas de verdad y que se consagran junto a los mejores futbolistas del mundo. Eso nos garantiza buenos resultados para el Madrid en los próximos años.
Pero no se me escape. Usted sabe que en el Madrid existía una fractura social y una situación económica dramática que se había agudizado en los últimos tiempos...
Es cierto que en los últimos años se había apartado el Madrid de esa ortodoxia que nos había dado el prestigio mundial que poseemos.
Usted dijo hace un año que acabar con la deuda era más importante que ganar la Champions.
Sí, para el Madrid lo era. Cuando yo llegué el problema más grave que tenía el Madrid era el económico y desde esa penosa situación era imposible hacer ningún proyecto deportivo serio. Por eso de los 17 meses que llevo de lo que estoy más orgulloso es de haber acabado con esa deuda que nos hacía vulnerables y en algunos casos nos convertía en el hazmerreír del fútbol mundial porque todo el mundo sabía que teníamos una situación que era insostenible.
¿Qué hubiera pasado si usted no llega a ser presidente del Madrid?
Estoy convencido de que en el futuro el Madrid habría dejado de ser de sus socios. Seguro. Sería una Sociedad Anónima. Era imposible seguir así. Ahora todos los madridistas están orgullosos de decir que en su club no hay deudas y que están los mejores del mundo, que junto a los Pavones de turno nos garantizan espectáculo y satisfacciones.
Con el término de la deuda usted ganó la otra Champions, pero ahora le pedirán la de verdad, la de la final de Glasgow, el 15 de mayo.
Pues claro que hay que ganar la Champions de verdad. Es más, nuestro objetivo es ganar la Liga, la Champions y la Copa del Rey. El Madrid siempre debe ganar todo. A partir de enero vamos a seguir trabajando en el proyecto deportivo. Jorge Valdano lo está haciendo muy bien porque tiene las ideas muy claras de como se va a conformar desde el punto de vista deportivo este Madrid.
Pero hay mucho por hacer.
Cierto, por eso estamos sentando las bases para tener una organización moderna, rigurosa y transparente y todavía el club no es un modelo de organización. Hemos resuelto lo más importante, pero nos queda un gran trabajo por hacer, la gran Ciudad del Madridismo... Pero en 17 meses hemos resuelto lo más gordo y ahora espero seguir implantando las bases para que cuando acabe mi mandato, en el año 2004, se diga que hemos arreglado de por vida el tema económico y que tenemos la organización adecuada para ser los líderes del mundo para las próximas décadas.
¿Retrasó el triste atentado de Nueva York el acuerdo de la Ciudad Deportiva?
Voy a empezar desde más atrás. El primer año mío en la presidencia del Real Madrid fue horrible desde el punto de vista económico. No quisimos que trascendiera, pero vivimos desde la angustia día a día. Fue uno de los años más duros de mi vida. De verdad. No estaba acostumbrado a vivir en una situación donde el agobio económico era permanente. La situación era terrible. Tampoco podía vender a nuestras estrellas porque hubiéramos hipotecado al club. Yo sabía que sólo desde la inversión recuperaríamos el liderazgo. Por eso fichamos a Figo y este verano a Zidane. Pero desde que firmamos el convenio en mayo con el Ayuntamiento y la Comunidad vi el futuro resuelto. Pero hasta mayo estuvimos muy angustiados.
¿Y a partir de ahí?
El Madrid volvió a ser de sus socios y recuperamos el liderazgo. Es cierto que el atentado de Bin Laden podría habernos afectado más, pero al final no ha sido así.
¿Llegó a arrepentirse de acceder a la presidencia del Madrid cuando se encontró el club en una situación tan dramática?
No, siempre fui optimista y sabía que el Madrid resolvería sus problemas. Es una institución muy importante para Madrid y para España y hubiera sido absurdo que con lo que ha hecho este club por su ciudad y su país, en un momento en el que sólo necesitábamos una ayuda, entre comillas, no nos otorgaran el mismo trato que el dado a los vecinos. Hablamos con todas las fuerzas políticas y todos entendieron que era normal lo que pedíamos.
Sí, pero algunos hablaron de 'pelotazo'.
Nosotros llevábamos allí 50 años cuando no había nadie en esa zona, por lo que como mínimo teníamos los mismos derechos adquiridos que los vecinos que a lo largo de estos 50 años han obtenido su edificabilidad allí. Esto ha sido gracias a la visión que tuvo en su día Don Santiago Bernabéu al adquirir unos terrenos que con el paso del tiempo se han convertido en una de las mejores zonas de Madrid.
Usted maneja mucho los tiempos con Joan Gaspart. ¿Es porque de verdad cree en él o porque piensa que así se mantendrá la crisis permanente en el Barcelona?
De entrada, he comprendido lo que es presidir un club importante. Me solidarizo con Gaspart porque es muy complicado presidir una institución grande como el Barcelona y el hombre hace lo que cree que tiene que hacer. La diferencia es que él lleva muchos años en el mundo del fútbol y yo soy nuevo. Me he abstraído a esa presión porque tenía muy claro a lo que venía al Madrid. En cambio, Gaspart ya era conocido por todos y ha tenido muy difícil pasar de vicepresidente a presidente dejando a un lado su historia y su pasado. Yo me he abstraído mucho de la presión mediática, que es la más importante que hay que soportar en la presidencia del Real Madrid. En el fútbol hay demasiada pasión alrededor...
Usted es empresario y quizás eso es lo que más le ha sorprendido del fútbol.
Sí, pasión por todo. Es una lucha permanente entre la pasión y la organización. Yo me decía, Florentino, tú aquí has venido a organizar al Madrid con unos objetivos muy claros. Me ha beneficiado estos 17 meses haberme abstraído de la pasión. Yo soy una persona normal y no es fácil porque todo el mundo te da consejos y te dice lo que tienes que hacer. Menos mal que yo tenía todo muy claro.
¿Y puede funcionar el Real Madrid como una empresa sin serlo?
Perfectamente. La clave es que el Madrid siempre esté dirigido por personas que sepan lo que es una organización moderna. Antes, tenía una organización antigua como pasó en las empresas, pero éstas se han modernizado hace 15 años. El Madrid no se había acomodado a la modernidad y había que hacerlo antes o después. Luego está la ortodoxia económica y el Madrid no podía estar instalado en el impago y en la deuda permanente. ¿Qué proyecto puedes tener de futuro en el siglo XXI con esa losa de la deuda que estaba agobiando continuamente al club?
Por cierto, ¿qué le parece Vieira?
He visto jugar en estos últimos años a Vieira como al resto de grandes jugadores de Europa.
¿Se ve líder el Día de Reyes?
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Hombre, nos ilusiona ser líderes al término de la primera vuelta y ser campeones de invierno después de lo que hemos pasado en los dos primeros meses. Empezamos la Liga no mal, sino muy raros. Lesiones, jugadores con sus selecciones, no podíamos repetir una alineación... Tampoco la adaptación de Zidane era fácil, como le ocurrió el año pasado a Figo. Cuando eso se acabó, el equipazo que tenemos se vino arriba. Por eso no hubo nervios. Desde la tranquilidad y el orden hemos vuelto donde nos corresponde. Tenemos una gran confianza en Del Bosque y en esta magnífica plantilla. Ahí estamos, luchando por los tres títulos, que nunca se han ganado el mismo año. Queremos lograrlo para festejar a lo grande nuestro Centenario.
Para acabar, ¿merece la pena ser presidente del Madrid?
Es un privilegio y todos los problemas que tiene el cargo son pasivos ante el gran activo que es presidir al mejor club del mundo. Estoy encantado de ser su presidente y trabajar para la marca más prestigiosa del planeta, que es el Real Madrid. Ya con eso me considero bien pagado y mientras que tenga fuerzas e ilusión... aquí seguiré.