Yo digo Alfredo Relaño

El Dakar y las zanjas de Madrid

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Este año el Dakar pasa por Madrid. Estupendo. Ya era hora de que este rally se pusiera serio. He visto con frecuencia imágenes de la carrera, saltando sobre peligrosas dunas o acelerando sobre siniestros canchales. Nunca he acompañado la carrera, pero tengo referencias de su dureza. Poca cosa para impresionar al automovilista acostumbrado a fajarse en este Madrid llagado de zanjas que se abren y cierran continuamente, por sorpresa, en los mismos sitios o en sitios nuevos. Más sus marchas, manifestaciones, acampadas, jubileos dominicales y folkloradas varias.

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Aquí les quiero ver. Vino Danny De Vito, le preguntaron qué le parecía Madrid y contestó algo así como que le parecía bonita pero que podría opinar con más base "cuando por fin encuentren ustedes el tesoro". Pero nadie sabe qué buscan con tanta zanja. Puede que sea el tesoro de Luis Candelas, el bandido generoso del Madrid de principios del XIX (Aquí hemos tenido de todo). O los restos del pintor Velázquez, causa con la que se justificó la transformación en tiempo récord de la Plaza de Ramales en un gran cráter lunar, cuya pista ha aparecido por el túnel de María de Molina.

A lo peor es que al alcalde le va la marcha. Hace un mes, se retrató, feliz, en la Plaza de la Villa con algunos participantes para promocionar la prueba. Para celebrarlo, alguien rompió no sé qué tubería (la madre de todas las tuberías, debería de ser), proyectando a los cielos un chorro iracundo que tras precipitarse de nuevo a tierra convirtió el Paseo de Santa María de la Cabeza en una especie de Támesis desbocado, para terror de los vecinos. En fin, que yo que los del Dakar aún me lo pensaba. Por lo menos ya están informados del sadismo de este Ayuntamiento. Por mí que no quede.

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