Lionnel inaugura el Supercentenario
Marcó tres goles en la final de Barcelona ante un magnífico Valencia y en un Sant Jordi teñido de blanco. Es el quinto título del Madrid en seis ediciones.

Esto de los niños recuerda la definición de lo que es el fútbol según Gary Lineker: "Una cosa a la que jugamos todos y acaban ganando los alemanes". En el torneo internacional, los alemanes visten de blanco y son el Madrid. Ayer ganaron su quinto título en seis ediciones. A lo grande. Ante más de diez mil personas, la mayoría madridistas. Ante un gran Valencia. El Centenario empezó en Barcelona. Tiene su guasa, pero seguramente estaba escrito.
El Madrid tenía el as de bastos: Lionnel, el león camerunés que llegó a la Ciudad Deportiva desde un equipo colaborador del Valencia porque el Real le arregló unos papeles que a los ché se les resistían. Ayer, el papel estelar era el suyo. Marcó tres goles e intentó otros tres más. Curiosamente, metió todo lo que tocó con sutileza (dos vaselinas, en contragolpe y un remate colocado, con la cabeza) y estrelló sobre Pascual sus tirazos imponentes.
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El Madrid, que fue de menos a más, acabó haciéndose el dueño de la noche de Barcelona. Como en el 99. Con la diferencia de que, entonces, Sanz y Pirri se presentaron y esta vez Florentino y Valdano felicitaron por teléfono.
Para el excelente Valencia, lo de ayer era una revancha de la final de París. Tampoco la ganaron. Dos goles muy rápidos le pusieron el partido cuesta arriba y el gran Aaron se estrelló ante Hernández y Moyayo, dos defensas como no tiene Del Bosque en el primer equipo. Ganó el Madrid que parece dispuesto a ganarlo todo. Incluso en Barcelona.