El año del ciclismo
El año de las luces. Como tal habría que calificar para el ciclismo español el 2001 que se nos va, y que tanto y tan bueno nos ha dejado. Porque nuestros ciclistas han estado siempre en la cresta de la ola, día tras día. Abraham Olano y Unai Osa fueron segundo y tercero en el Giro de Italia; Joseba Beloki, tercero en el Tour de Francia; Ángel Casero y Óscar Sevilla, primero y segundo en la Vuelta a España. En total, cinco puestos de podio en los nueve que hay de las tres grandes vueltas. Que venga otro país y lo mejore. Seguro que no será Italia, Francia o Estados Unidos. Sólo España podrá mejorar esta marca.
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Podemos echar de menos un gran campeón, como lo fue Miguel Indurain en su día o como lo es ahora Lance Armstrong. Lo tenemos: Óscar Freire. Se trata de un campeón del mundo tan extraordinario que este año ha vuelto a ganar el maillot arcoiris. Su especialidad no son las grandes vueltas, pero tampoco Indurain se lucía en las clásicas. Lo que ocurre es que, por nuestros gustos, preferimos el ciclismo épico de las grandes vueltas al científico de las carreras de un solo día. Y gente como Indurain o Armstrong no salen así como así de la noche a la mañana. Nosotros lo tuvimos y muy contentos hemos de estar.
A cambio tenemos un ciclismo de segundo nivel con una base amplísima. Y estamos hablando sólo del ciclismo masculino profesional de carretera, que nos ponemos a echar cuentas y aparecen Joane Somarriba, Dori Ruano y Joan Llaneras como gente que son ases en sus distintas especialidades. Es difícil decir quién es el mejor de toda esta baraja. Por eso hemos hecho una encuesta. Pero de lo que no cabe duda es de que el ciclismo es de todos los deportes españoles el que mejor anda. Y eso que el Gobierno no le hace ni caso, según dice Manolo Saiz, el director del equipo ONCE-Eroski. Pues que no lo toque.
