Yo digo ALFREDO RELAÑO

Figo: desborde más esfuerzo

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Balón de Oro el año pasado, FIFA World Player en éste. Estrella en la selección de su país, Portugal, que acude al Mundial con la misma ilusión del lejano 1966, cuando su delantera la dirigía Eusebio. Estrella sucesivamente en el Barcelona y el Real Madrid, dos de la media docena de clubes verdaderamente grandes de Europa. Su salto de uno a otro provocó un cataclismo. El Barça aún no se ha repuesto de aquello, mientras que el Madrid se ha ido sintiendo progresivamente más seguro. Figo tiene la colección casi completa. Sólo le falta la Champions League. Y está casi al llegar.

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Es un jugador especial. Con un físico fuerte, rotundo, tiene el regate y el desborde de los jugadores más pequeños, más ligeros. Su cuerpo macizo, resistente a los golpes y capaz de los mayores esfuerzos, tiene la ligereza necesaria para escurrirse por la banda y meter el centro preciso al área. Y esa es su segunda gran virtud: la precisión de sus centros. Tiene el secreto del toque justo, la pegada mágica sobre la marcha que manda el balón al área con un letrerito escrito en su vuelo "remátame, que llevo medio gol encima". Tiene lo que más escasea: el desborde y el centro.

El único pero que se le puede poner es que se escapa mucho de la banda. Del Bosque hizo el diagnóstico justo: "Es un vicioso del fútbol y necesita participar". Me acuerdo de que Di Stéfano empezó como extremo, pero: "Los compañeros sólo le echan el balón al extremo cuando están jodidos, ché", me confesó un día. Figo no se aguanta en la banda. Por eso busca y participa. Cuando está en otras zonas del campo se echa de menos su excelencia en la banda, pero esté donde esté siempre pesa en el juego. Los seleccionadores de todo el mundo se lo reconocen. Y yo con ellos.

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