Fiesta en Tarragona
Demostró ser de Primera: se volcó con el Madrid y celebró el 1-0 de su Nàstic, en el partido más importante de los últimos 50 años

"Hoy toca disfrutar. Mañana ya volveremos a sufrir el agobio del descenso". Esta fue la primera fase de un colega de la radio al inicio de su transmisión. Tarragona vive una agonía liguera pero una locura copera. La ciudad merece estar en Primera. Sí señor. En Tarragona no faltó nadie. Ni un madridista ni un grana. Nadie. El Madrid arrastra masas allí por donde camina, incluso en territorio comanche. El color blanco invadió las calles desde primera hora. Mientras un niño alucinaba con un autógrafo de Iker Casillas, el hotel Ciutat de Tarragona hervía por los cuatro costados. Como El fortín de la Reina, un restaurante que rebosaba a las dos y media. "¿Qué son tantos fotógrafos?", decían los habituales. "Vienen los del Madrid", respondieron otros. Y aparecieron Di Stéfano y Valdano. Se vino abajo el local. Los amigos de Raúl Bravo (el Roberto Carlos blanco ayer) llegaron desde Gandía para verle, y de Almería también se acercaron... Aplausos, nervios, sobresaltos y emociones que pueden tardar cincuenta años más en volver.
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De gala
A media tarde, el orgulloso seguidor del Nàstic decidió pasar a la acción. Con su mejor bufanda y camiseta salió a la calle sólo para gozar. Cabeza arriba, corazón compungido y gritando ¡Visca el Nàstic! Dos horas antes del partido ya no cabía ni un alma en los aledaños al Nou Estadi. Luego, pitos para el Madrid, mosaico granota y a disfrutar del 1-0... que hoy la realidad liguera vuelve a ser cruda.