Yo digo Alfredo Relaño

Desterremos el vídeo para siempre

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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A mucha gente le ha parecido un contradiós que Rivaldo se haya quedado sin sanción. Las evidencias existen: una gresca entre Lacruz y Rivaldo en la que el segundo puso más que el primero. Pero sólo el primero fue expulsado y sancionado. El vídeo detalló el rifirrafe, y entonces se vio que Rivaldo había puesto más leña en el asador que Lacruz. Pero se ha ido limpio, y eso choca. Y choca más porque llueve sobre mojado. Añade un eslabón a la vieja sospecha de complicidad entre la federación de Villar y el Barça. ¡Aquella insignia de oro y brillantes tras lo de Tenerife...!

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Pero, más allá de esas indeseables ligazones entre Barça y Federación, yo aplaudo la decisión en este asunto. El fútbol se concibió con el principio esencial de que sólo ocurre lo que el árbitro dice que ha ocurrido. Durante un siglo se atuvo a eso. Luego llegó la televisión con un doble efecto. Nos muestra qué difícil es arbitrar (a veces cuesta decidir después de ver repetida la jugada en cámara lenta), pero también pone en evidencia errores clamorosos e indisimulables. ¿Y qué hacer en esos casos? Pues dar por bueno lo que dijo el árbitro y no enredar con el vídeo. ¿Y por qué?

Por dos motivos. Uno: las teles no son parte del sistema oficial de arbitraje y pueden ser parciales. Dos: los comités han demostrado ser tan erráticos como los árbitros. Van por modas y lo mismo invocan el Fuero Juzgo que la Constitución de Cádiz o el Estatuto de los Amigos de la Capa, y así tienen sentencias de todos los colores. De modo que desterremos el vídeo, pero para siempre. ¿Y qué hacemos con casos como el de Rivaldo? Pues darle el vídeo a Díaz Vega (Sánchez Arminio no merece la pena) para que explique al árbitro y al linier cuál fue la cagada.Y que conste en su hoja.

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