"A Julio Iglesias le llamábamos la araña"
Manuel Velázquez y Ramón Grosso recuerdan el tiempo en el que fueron compañeros de equipo del cantante.

AS resucita en la última entrega de la enciclopedia del Centenario varias anécdotas curiosas de la historia del Madrid, como los detalles de la estancia de Julio iglesias en la cantera. El más internacional de los cantantes españoles habría podido formar parte del Madrid ye-yés, pero un grave accidente de coche truncó su carrera. Dos de sus compañeros en su etapa de formación, Ramón Grosso y Manuel Velázquez, representantes de lujo de aquella generación, rememoran las vivencias que compartieron con Julio Iglesias, apodado entonces "la araña", por su extraña forma de resolver los cara a cara con los delanteros.
Manuel Velázquez recuerda perfectamente el sonido de la guitarra que Julio llevó en aquella ocasión a la concentración de Navacerrada: "Tuvo que ser más o menos por el 58. Todos tendríamos 15 años. Acabábamos de entrenar muy duro por la tarde. Después de la cena, y con las piernas cansadas, Julio nos sorprendió sacando su inseparable guitarra. "Voy a tocar una canción. ¡A ver si os gusta! Todos quedamos fascinados después de oírla... ¡Muy bien Julito, muy bien! Aquella canción se convirtió años después en la ganadora del Festival de Benidorm". Se trataba de La vida sigue igual.
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Cuenta Ramón Grosso que Julio, al igual que todos los porteros que ha conocido, estaba un "poco loco". El legendario jugador guarda un grato recuerdo: "Éramos como una familia. Tengo la imagen de Julio siempre pegado a una guitarra. La llevaba cuando montábamos unas merendolas graciosísimas. Uno compraba leche, el otro dulces, otros pan con mantequilla, y Julio, como siempre, ponía la música".
Pero a Julio no sólo se le recuerda por sus dotes musicales. Según sus compañeros, habría llegado a ser un gran portero. Veláquez y Grosso se vieron las caras con él en muchas ocasiones: "Le llamábamos la araña. Lo normal es que la grandeza del personaje te lleve a exagerar lo que valía como futbolista, pero era un gran portero. En el mano a mano, cuando el delantero estaba a dos o tres metros de él, abría las manos y las piernas y parecía una araña. Era un portero alto, de piernas muy largas. Parecía que rebotaba en el suelo. Estuvo con nosotros media temporada, y después tuvo un accidente que le retiró; una pena".