Atrevido, vehemente y merengue
Pude conocerle mejor el pasado año, en Murcia, junto con Guasch. Lo pasamos bomba hablando de fútbol, compartiendo las ilusiones de un entrenador que se come el mundo, que se le cae la baba cuando resaltan su vocación de entrenador de corte ofensivo. Le queda un punto de romántico que perderá con los años. No es que renuncie a ganar los puntos a cambio de jugar bien, pero casi. Los despidos irán endureciendo su carácter pero dudo mucho que reniegue del principio básico de tratar bien la pelota. Tampoco le veo en un futuro tirando de tópicos en las ruedas de prensa para explicar una derrota. Se le entiende todo porque habla muy clarito.
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Puestos a comparar, sigan las coincidencias con la trayectoria de Camacho. Pepe también ha dejado el Madrid por voluntad propia para madurar como entrenador fuera de la casa. En varias ocasiones se han dirigido a él para que se integrara en el plantel de técnicos de la cantera. Apunta más alto y el día que vuelva será para entrenar a la primera plantilla. Hay tiempo.
Mañana lo pasará mal, aunque disimule. Mal trago tener que romperse la sesera para ganar a tu equipo del alma. Aunque si logra la victoria siempre podrá parafrasear a Valdano y decir que algún día espera devolverle al Madrid lo que le ha quitado. Su gran baza para lograrlo está en la complicidad de parte del vestuario. Ha conectado bien con los argentinos del equipo y ellos se lo han pagado salvándole el pescuezo hace un par de semanas. Pese a todo, y por una vez, parece que no está en el sitio oportuno ni el momento adecuado.
