La deuda del Madrid se ha evaporado
Después de ver al Hombre pisar la Luna y la retirada de Curro Romero, lo último que me quedaba era asistir a la evaporación de la deuda del Real Madrid, prodigio que se está produciendo en estos mismos momentos. Hoy el club entrará en posesión de 63.000 millones contantes y sonantes, correspondientes a la venta de dos torres, y antes de fin de año aún ingresará otros 20.000, producto del 65% de otra. El beneficio del 35% restante de la tercera torre será para la Comunidad, y el de la cuarta, para el Ayuntamiento. Aquí todos ganan, menos los resentidos.
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Florentino Pérez ha sabido muñir, con tiempo y tacto, una gran operación, de la que el club sale renovado (esto es poco menos que una refundación) y la ciudad, además de ganar dinero, pasa a disfrutar de amplios terrenos colindantes a las torres, para parques y para un futuro gran pabellón olímpico. Núñez, que tantos años de su vida se dejó en el empeño de colocar al Barça por encima del Madrid, se alimentó de la secreta confianza en que la deuda asfixiaría antes o después al club de sus pesadillas. Este acuerdo deja su estrategia de tantos años en la frustración.
Figo, más Zidane, más la deuda. Florentino está quedando como un conseguidor que le ha proporcionado al Madrid un presente dulcísimo en el año del Centenario. Pero para mí el principal milagro está por llegar. Hablo del equilibrio presupuestario. Hablo de ingresar lo que se gasta, o gastar lo que se ingresa. El club gasta hoy dinero a raudales, más que nunca, y no sólo en la plantilla profesional de fútbol, que también, sino en todo. Tiene sus planes para reforzar los ingresos y Florentino asegura que de aquí a un par de años habrá alcanzado el equilibrio. Pero yo quiero verlo...
