¿Y si a Guardiola le hubiera fallado el druida?
Hace cuatro años se desencadenó en el Tour de Francia una espectacular persecución contra la caravana ciclista. Estaba motivada por el hallazgo en un coche del equipo Festina de todo un cargamento de EPO. El espectáculo subsiguiente fue desastroso: registros, detenciones, calabozos, fugas por la frontera y una caravana cada día más menguada que consiguió por fin alcanzar, penosamente, París. Nuestros equipos escaparon una semana antes del final, renegando de Francia. Aquí se improvisó un cutre Dos de Mayo, ignorando que nadie había sufrido más daño que la propia Francia. Daño grave en su carrera favorita y en su más célebre corredor, Virenque.
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Ahora volvemos los ojos hacia Italia, donde Guardiola está atrapado en una situación muy apurada. Y salta el argumento de que en el calcio caen sobre todo extranjeros, y de nuevo empieza a agitarse un cierto runrún patriotero que necesita ignorar la indisimulable realidad de que en Italia ha sido abrasado el mismísimo Pantani, héroe nacional, al que se expulsó hace año y medio del Giro cuando estaba a punto de ganarlo.
Habrá que pensar si los equivocados no seremos nosotros. Si aquí cayó De Boer en un Celta-Barça de Copa de la UEFA, (control UEFA) y no en partido de Liga será por algo. Parece demasiada casualidad, o demasiada virtud, que en 1.535 análisis en la 2000-2001 no haya salido ningún caso. Envidio el modelo italiano, donde el CONI es soberano en este asunto, mientras que en España las federaciones reciben el comunicado de los positivos (que ni el CSD conoce) y los tapan si quieren. Es duro decirlo, pero es así. Y eso nos desacredita ante el resto de Europa en este terreno.
