Uruguay: entre la leyenda y el gamberrismo
Esta noche se completará el paquete de 32 equipos para el Mundial. Esta noche juegan el partido de vuelta de la repesca Australia y Uruguay. Un equipo sin pedigrí alguno contra otro que acuñó una leyenda gloriosa en la primera mitad del siglo. Porque el fútbol lo inventaron los ingleses, pero donde primero se empezó a jugar bien fue en el Río de la Plata, en Uruguay y Argentina. Allí, el deporte que los ingleses habían concebido para la carrera, el salto, la pierna fuerte, el pase largo y el impulso atlético, se transformó en un juego de habilidad, ingenio y picardía.
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Y a quien la historia eligió para exponer ese nuevo estilo fue a Uruguay, que en los primeros tiempos se impuso, por foto-finish, a Argentina. Uruguay llegó como una gran desconocida a los JJ OO de 1924 en París (entonces en fútbol tenían el valor de un mundial) y los ganó, provocando sorpresa mayúscula y enamoramiento súbito. Su sugestivo estilo fue origen de la magnífica escuela del Danubio y cambió el fútbol en Europa. Luego también ganaría los JJ OO de 1928 en Amsterdam, ratificando su excelencia, y los mundiales de 1930 (en su casa) y 1950 (El Maracanazo).
El tiempo le ha hecho difícil sostenerse en tan primer plano a un país pequeño (menos habitantes que Madrid) y empobrecido, que sufre continua sangría de jugadores. Pero allí se juega bien al fútbol. Por eso todos los clásicos iríamos con Uruguay en el partido de esta noche si no fuera por el bochorno que nos ha provocado su actitud con los australianos. Esas imágenes de macarras lanzando collejas y escupitajos a los jugadores australianos ante una policía complaciente fueron indignantes. Yo sigo adorando la leyenda de la celeste, pero si pasa Australia mi disgusto será menor.
