El líder enseñó sus mejores virtudes
Aguilera firmó la victoria del Atlético ante un Xerez muy ambicioso.
El trono de Segunda pertenece al Atlético por méritos propios. En su visita a Sanlúcar enseñó todas las virtudes del futuro campeón y dejó a los de Schuster con la miel en los labios. Fueron noventa minutos de entrega, poderío, fortaleza y concentración de un bloque que sabía como tenía que jugar para ganar los tres puntos. El maestro Luis supo leer perfectamente el encuentro y manejó el partido con sabiduría.
Con un terreno de juego, el del Palmar, en lamentable condiciones por las lluvias del sábado, un ambiente y campo propio de las fiestas de Segunda B, los rojiblancos consiguieron un éxito de Primera. De salida, el líder optó por una variación táctica y apostó por un 4-2-3-1, en la que Dani era el encargado de jugar entre línea y conectar con Correa. El Xerez salió valiente y al minuto daba el primer susto gracias a sus jugadores más valiosos como son Pineda y Mena. Fue un espejismo. Pese a las dimensiones de caja de cerillas el Atlético se hizo el dueño de la situación. Supo manejar el balón con criterio, buscaba a Luque y Aguilera por las bandas y Dani era una pesadilla. Poco tardaba en llegar su tanto, gracias a una Aguilera listo, que supo estar en el sitio oportuno para recoger el rechace de Luis a falta que sacaba Correa.
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El Xerez quería irse hacia arriba, pero Nagore era un valladar en el centro del campo, Hibic y García Calvo daban consistencia en la defensa y como aderezo final estaba un Mono Burgos que supo templar los aires locales con dos salidas oportunas y dos despejes de puños que ahogaron la estrategia de Schuster. El Atlético no cedía un ápice de terreno y el partido era vibrante. De ida y vuelta. La juventud y arrogancia del Xerez eran sus mejores armas, pero la experiencia y calidad de los madrileños no les dejaban hacer su fútbol habitual de encerrar al rival en su área y no dejarle respirar.
Mena tuvo en los primeros minutos del segundo tiempo la oportunidad del empate pero falló. Luis empezó a mover con habilidad el banquillo, cuando comprobó que habían perdido el balón. Colsa y Jesús dieron el aire necesario para que el Atlético volviera a tener el partido controlado. Incluso Dani enviaba un disparo al poste y el árbitro se comía dos claros penaltis sobre Fernando Torres y Aguilera. Al final el Xerez se la jugó sacando otros dos delanteros, pero salvo un cabezazo de Cañizares no hubo mayores sobresaltos para el portero rojiblanco. El líder ha demostrado al personal que no está para bromas y que ha dejado aparcada su irregularidad habitual. Quieren y tienen a un paso del ascenso, pero sobre todo está construyendo un bloque de muchas garantías para el futuro.
