Raúl se remangó
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Ver al futuro Balón de Oro con el mono de trabajo no resulta tan vistoso como cuando coloca una vaselina pero tiene el mismo valor. Raúl dio ayer una lección de trabajo colectivo, de sacrificio hacia el equipo, de inteligente lectura del partido. Con Puyol siendo su sombra, supo aprovechar ese marcaje individual para abrir hueco al resto de compañeros (así llegaron los dos goles). Y lo que es mejor: en todo momento mantuvo la tensión para presionar a portero y defensas. Se hablará mucho del éxito defensivo del equipo pero que nadie olvide que para mantener la puerta a cero, el trabajo de contención debe iniciarse en el campo del rival. Y así se hizo.
Ayer recordamos al mejor Raúl de la era Valdano, al juvenil que se mataba a correr para ganarse la confianza de los compañeros. Cuando el siete se pone en ese plan es imposible que nadie se escaquee. Zidane, poco habituado a ese trajín, acabó corriendo más que en toda la liga. Morientes se dejó la vida en cada balón, Macca siguió la misma estela sin dificultad. Makelele se multiplicó más que nunca. Y así lució mucho el gran trabajo de Hierro, Pavón o Bravo. Insisto, la labor sorda y sacrificada de una de las grandes figuras del Madrid, fue la clave de la victoria. En un partido trabado, con cierto tufillo a liga italiana, Raúl ejerció de líder y casi de técnico dentro del campo de juego. No saldrá en la foto pero lo merece.
