El Barça malbarata cinco meses de sadismo

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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Después de Figo, Figueras. Ayer me decía un castizo que Gaspart no pilla ni un reintegro. La Copa no es un gran objetivo hoy por hoy para nuestros superclubes, pero al menos hay que pedirles que naveguen por ella con cierta dignidad y hasta un nivel digno. Cuartos o semifinales, pongamos por caso. Pero encima es que este año la permanencia del Barça en la Copa tenía un valor extra, como bien se apreciaba en la prensa deportiva barcelonesa en la mañana del día de autos. Este año la final de Copa es en el Bernabéu el día justo en el que el Madrid cumple cien años.

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Así que la perspectiva de que el Barça alcanzara y ganase esa final era, hasta anteanoche, una especie de siniestra amenaza para el madridismo. Mantenerse en la Copa, hasta cuando fuera, era por parte del Barça un cómodo acto de sadismo, una forma de generar inquietud a la hinchada del Madrid. Ahora se ha esfumado eso. El Madrid está tranquilo. Sea quien fuere quien alce la Copa en el Bernabéu en tan connotado día, seguro que no será el Barça. Al Barça se le ha escapado al aire una bala que mientras permaneciera en el cargador hubiera tenido encogido al Madrid.

Por lo demás, no es nada extraño. Lo mismo le pasó al Madrid en Toledo y lo mismo les ha pasado y les pasará a otros grandes. Me gusta este modelo de Copa, porque produce estos bombazos, pero me decepciona profundamente la falta de intensidad que los suplentes (o no tanto) de estos grandes equipos ponen en esta clase de partidos. ¿A qué aspiran? ¿No saben la decepción que producen? Duro palo para el Barça, que encima puso en línea de combate a todos sus refuerzos de esta temporada, incluido Saviola. Ellos han malgastado cinco meses de cómodo sadismo.

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