Crece la ilusión
La victoria cosechada frente al Villarreal ha servido a los de Moré para colocarse en el décimo lugar de la clasificación, más cerca de la Liga de Campeones que del descenso. Es cierto, esto está empezando y mal haría el Valladolid en caer en la relajación y la confianza, pero torpe sería también privar a la afición de poder ilusionarse con un equipo que poco a poco empieza a dar señales de regularidad.
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Ganar en casa era como una asignatura pendiente y por eso ha producido doble satisfacción. Si el técnico encuentra la forma de proteger a Ricardo, que nadie dude de que podemos estar ante un año verdaderamente prometedor. El año en el que además debutan jóvenes con mucho futuro como Óscar o ahora Mario, que le aportan al juego una frescura siempre bien recibida desde la grada.
La gente no es tonta y se ilusiona con motivo. No todos los equipos pueden presumir de tener a Tote, Blanco, Luis García en el campo y al Turu Flores en el banquillo. Moré tiene en sus manos dinamita y tiene que aprovecharla para seguir provocando ilusión. Soñemos pues con ese bonito partido del domingo en el Camp Nou, al que el Valladolid acude en una posición cómoda y sin presión. Sin una necesidad imperiosa de puntuar, pero con la posibilidad de hacer saltar la banca, a poco que se repita lo que sucedió en Bilbao, Madrid o Vigo.
