Sí es oro todo lo que reluce

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Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que los niños de este país crecimos con el convencimiento de que en Italia y Alemania jugaban las mejores estrellas del firmamento futbolístico. A España llegaban aisladamente cracks como Maradona, Schuster o Hugo Sánchez. Pero éramos los parias de las grandes ligas de Europa. Han pasado dos décadas y hoy me levanto orgulloso de la cama. Me dirigiré al Bernabéu sacando pecho. Seré uno de los 75.000 privilegiados que a partir de las ocho de la noche contemplará sobre el tablero mágico del Bernabéu a tres Balones de Oro (Zidane, 1998; Rivaldo, 1999; Figo, 2000) y al más que probable del año 2001 (Raúl). Esplendor en la hierba. Lujazo. Somos el nuevo Hollywood futbolístico del continente...
El Madrid-Barça es, posiblemente, 'el mayor espectáculo del mundo', igual que lo fue en su día aquel circo grandioso que lideraban Charlton Heston y James Stewart en una película que jamás olvidaré. Hoy veremos a Zidane (vaticino que va a ser el gran héroe del clásico de los clásicos), Raúl (jugaría hasta con la pierna rota), Figo (que querrá tener un cumpleaños feliz), Kluivert (posiblemente, el delantero más elegante del planeta) y Rivaldo (cuando quiere, el número uno). Falta sólo Roberto Carlos. Ayer se equivocó.Ni Di Stéfano jugaba si estaba lesionado. Roberto, Roberto...