Roberto Carlos no debe jugar
Llevado por su afán competitivo, Roberto Carlos está dispuesto a jugar contra el Barça. Lo ha sugerido él mismo. Se inyectaría y "p´alante como los de Alicante". Es un jugador sensacional y su presencia en el equipo titular paliaría el susto que los madridistas se llevaron al saber que Rivaldo podrá jugar. Pero las ventajas terminarían ahí, en el efecto psicológico. Ni podría ser el verdadero Roberto Carlos, puesto que lleva días sin entrenarse, ni el partido merece el riesgo de una lesión larga y grave. Y está Rubén Bravo, que tampoco merece el feo de una solución tan desesperada.
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Y todavía hay más. Como telón de fondo está Brasil y su selección, a la que el jugador no debería ir de ninguna manera. Si juega inyectado el domingo y sobrevive a eso, cosa difícil, tendrá que jugar de nuevo inyectado el Bolivia-Brasil y el Brasil-Venezuela. Así que tentar una vez al diablo sería en realidad tentarle tres veces. Es casi imposible que la rodilla, muy maltrecha, de Roberto Carlos resistiera esto. Otra cosa es que él quiera y se atreva, que quiere y se atreve. Pero, como a todos los pacientes revoltosos, debe haber alguien que le diga que no.
Y yo espero que le digan que no. La Liga no se gana con heroísmos de ese tipo, sino con el trabajo constante y bien hecho de una plantilla equilibrada, en la que las ausencias se cubren con naturalidad. El Madrid ha descubierto en Rubén Bravo un suplente digno, que cumplió el primer día ante el Athletic y luego ha ido a más. Roberto Carlos puede curarse tranquilo, tomándose para ello todo el tiempo necesario, que, según mis noticias, es bastante. Está en juego su concurso en muchos otros partidos, algunos de ellos más importantes, seguro, que el de mañana.
