Liga de Campeones | Susto en Moscú

"Ese pájaro debió de ser Batman"

Iván Helguera fue el más afectado: "Quise salir de mi asiento y no me dejaron".

REGRESO AGOTADOR. Munitis y Helguera, aún asustados en el regreso.
Carmen Colino
Editora Jefe de Eventos deportivos
Editora jefe de Eventos Deportivos. En AS desde 1996, de ellos 22 años en la sección del Real Madrid siendo responsable de la misma desde 2006. Dos años en redes sociales y ocho de responsable de Verticales y Actualidad. Vicepresidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Colaboradora de El Chiringuito de Pedrerol, Atresmedia.
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Varias horas después de haber iniciado una peripecia aérea digna de una película, la expedición del Real Madrid regresó a España. Eran más de la nueve de la noche cuando, con gestos de cansancio y alivio, los miembros de la expedición madridista a Moscú fueron bajando del avión. Iván Helguera fue uno de los jugadores más afectados y todos sus compañeros estaban muy preocupados por él. El centrocampista lo pasó muy mal, pero nunca perdió el sentido del humor. Una vez que se bajó del avión y vio los desperfectos en las turbinas dijo: "Debe de ser Batman por el boquete que ha hecho". Iván pasó el tiempo en el aeropuerto hablando con su familia. Algo más tranquilo, el jugador explicaba sus impresiones: "Cuando he visto el humo se me ha quedado la mente en blanco. No pensaba en nada. Quería salir de mi asiento y las azafatas no me dejaban. Ha sido angustioso y me sentía impotente. Ahora que parece que tenía menos miedo a viajar, pasa esto y volverá mi pánico. Mis compañeros se han portado muy bien conmigo. Juan Muro y Pedro Munitis me intentaron relajar, pero era imposible".

Las declaraciones del cántabro están más que justificadas teniendo en cuenta la psicosis que existe con los aviones después de los atentados de Nueva York. Ayer, en el vuelo de vuelta, Helguera estuvo en la cabina de pilotaje. Allí sufrió menos. Incluso, al final del viaje, que duró cinco horas y media, le dio tiempo a bromear. Pasó un mal trago, pero en compañía de sus compañeros que también sufrieron quince minutos de miedo.

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